viernes, 10 de diciembre de 2010

Sociedad líquida y hombres descolocados

Vaya bomba de relojería...
Con el término acuñado y tratado por autores tan de moda como Zygmunt Bauman o Georg Simmel la visión y lectura de la realidad que me rodea se presenta  transparente.
Estos hombres adultos absolutamente descolocados ante una realidad que, en mi humilde opinión, les supera y abruma.
Hombres, como dirían nuestras madres, hechos y derechos, con elevado capital cultural, académico, sobretodo, y depende del caso, con un capital económico, cuando menos relajado. hombres que rondan la cuarentena, palabra tabú, se les muestran ante sí todas las crisis a la vez, la coyuntural (que solo les afecta por la insistencia de nuestros amigos los medios de comunicación en bombardear nuestro consciente e inconsciente a todas horas) y la personal (que debe ser que les toca al verse la primera cana o por la absoluta comodidad en la que se han instalado).
Hombres incapaces de estar solos e incapaces de enfrentarse a sus compañeras de igual a igual.
Hombres que abandonan la familia acabada de crear con el nacimiento del primer hijo, hombres que abandonan cuando se les anuncia la disponibilidad por procrear, los que abandonan en cuanto empieza la convivencia, cuando ya creen tenerlo todo hecho y van en busca de nuevas aventuras.
Patrón común que observo? Hombres que no se sienten el centro del universo y que son incapaces de relativizar sus propias necesidades con las de quién tienen a su alrededor, incapaces de asumir responsabilidades en las que decidieron apostar y de las que reniegan a la velocidad de la luz.
Incapaces de enfrentarse a los nuevos retos que la vida nos depara continuamente.
Poca inteligencia emocional que los conduce a experimentar las relaciones personales desde la barrera, con las nuevas tecnologías a modo de antifaz.
Y no viven estas relaciones, al fin y al cabo, o las pretenden como trampolín hacia la vida en directo, sino como arte de subsistencia en la penumbra.
Estilos muy diferentes de aquellas que pretendemos ser directas y pedir lo que queremos, simplemente porque nos apetece, sin ñoñerías, sin excusas, sin disimulos...
Resultado?. Juegos imposibles de seguir porque sin reglas compartidas dejan de ser juegos. Relaciones líquidas y frustrantes y, a veces, muy pocas veces alguna sorpresa que, aunque brevemente, te reconcilia con el otro género.
Y es que todo vuelve a empezar...

2 comentarios:

  1. Una tentación del escribiente (de blogs, de artículos, de lo que sea) es el maniqueismo: todos malos, yo bueno. Si te relees te darás cuenta de que has elevado a categoría lo que no es sino una experiencia personal. Por otra parte, conviene rehuir los tópicos: hombres descolocados..mujeres valientes y directas...

    Ay... si la realidad fuera tan sencilla...

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  2. Gracias Anónimo por tu comentario.
    Seguramente pecamos de eso los bloggers, te aseguro que no me baso en mi experiencia personal estrictamente, sino en la observación detallada de lo que ocurre a mi alrededor.
    Yo buena, tu malo? Nops.
    Tampoco hablo de mi en exclusiva sinó de muchas mujeres con las que me congratulo de compartir amista, ni de vosotros los hombres en general (asumo que lo eres...)sinó de estos con lo que me cruzo.

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